Carta para uno más de mi familia

Para ti, que soy yo…somos parte de tod@ la existencia, no existe algo llamado allá o acá; ni tú ni yo.

Al levantarme por la mañana, hago votos con todos los seres -de estar dispuesta para ser una con las con las chispas de energía que vienen de las flores, los niños o los pájaros.

Al hablar o escribir, hago votos con todos los seres -de sonar a verdad en todo momento a verdad; suave, constante y clara.

Me inclino ante mi cojín de meditación, agradeciendo la práctica de esta delicadeza y la dedico, a mi familia, a los amig@s.

Cuando los otr@s que muestran ira y venganza y malicia, quiero escuchar la verdad que hay en el mensaje, sin hacer caso de la forma en que se dice…tampoco están separados de mi.

Cuando se acerque mi muerte inminente, hago votos con todos los seres de estar en armonía con el proceso natural y en paz con lo que venga.

Cuando mis esfuerzos sean claramente superados, hago votos con todos los seres de afrontar mis limitaciones y dar a luz mi yo original.

Cuando algo se quiebra, se rompe en la cotidianeidad del día a día, hago votos con todos los seres de usar la energía que brota de la pena y recoger los pedazos con cuidado.

Cuando los pensamientos forman una procesión interminable, hago votos de notar los espacios entre cada uno de ellos y dar a los colibríes una oportunidad.

Si me impaciento, hago votos de rendirme y remitirlo a mis dragones que nunca duermen.
Cuando surge la rabia, la tristeza, la impotencia, hago votos de aceptar mi naturaleza emocional, es mi forma de encarar el tao.

Cuando me quedo sin nada que decir, hago votos de quedarme contenta al saber que en realidad no hay nada que decir.

Al oír el canto de los grillos por las noches, hago votos de encontrar con todos los seres de encontrar mi lugar en la armonía de la que los grillos gozan en las estrellas.

En la orilla del mar, al salir el sol, hago votos con todos los seres de unirme a este hermoso poder que sale y se pone con gran paz.

Cuando el viento dobla las hojas verdes hago los votos de gozar de las fuerzas que me hacen girar hacia arriba y abajo sobre mi tronco.

Cuanto un tren traquetea en el cruce, hago votos de recordar a mi padre y a mi madre e imaginar sus pensamientos en la noche.

Cuando la mesa está servida para comer hago votos de aceptar cada plato como una ofrenda que que honra nuestras limitaciones y egoísmos.

Cuando alguien es desleal o nos ofende; ahí está el maestr@, todo lo que no quiero aceptar de mi, hago votos de olvidarme del pasado y del futuro y relajarme donde nada comienza.

Cuando mi soledad no es buena compañía hago votos de recurrir a mi reserva de afecto y gracia.

Cuando los recursos son cada vez mas escasos, hago votos de considerar la ley de la proporción: yo tengo porque otro no tiene,

Al mirar las estrellas después de medianoche, hago votos de recordar que el punto de existencia no tiene ninguna dimensión.

Cuando los gallos cantan antes del amanecer, hago votos con todos los seres existentes de reconocer tu voz en el coro, de reconocer tu mirada dulce y entregada; allí tú, allí estás amigo.. reconocer tu espíritu temerario y libre, puro para entregarte incondicionalmente; pueden tener tu cuerpo limitado, pero tu mente, tu psiquis puede continuar volando, está ese espacio íntimo tuyo donde eres amo y señor y sólo tú decides quien lo visita y con quien lo compartes.

Antes de dormirte no sólo acuno a mis hij@s, también estás tú en este círculo de fuerza y ternura primordial.

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Sitio en solidaridad con Luciano Pitronello. Nuestro mail de contacto es: solidaridadactiva[a]riseup.net
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